Redes Sociales y cómo cuidarse

Se dice en Internet que sólo existen dos tipos de personas con cuenta de Mail: las que saben que ya las hackearon y las que no saben que ya las hackearon…

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Hoy en día es común tener una cuenta de redes sociales. Éstas son inherentemente peligrosas ya que generalmente el objetivo de las redes sociales es dar a conocer todo lo que se publica, no sólo con los contactos  sino también con las empresas a las cuales pertenecen estas redes. Estas empresas, tales como Facebook y Google, tienen intereses comerciales como objetivo principal. Es decir, la información que voluntariamente les otorgamos es usada para crear un perfil de consumidor que nos hará mercado meta de productos o servicios.

Hay maneras de protegerse a uno mismo del alcance comercial de estas empresas lucrativas así como de ataques cibernéticos de terceros con otros objetivos menos claros y peligrosos. La manera principal es usar una contraseña que sea realmente segura, como lo explicamos en el artículo “Mejorar nuestra seguridad en Internet ¿para qué y cómo?“. También es importante saber y tener siempre consciente que todo lo que se publica en Internet, sobre todo en redes sociales, deja de ser privado en el momento mismo que se comparte sin importar el nivel de “privacidad” que uno escoja para éste; inclusive si el nivel de privacidad es definido como “sólo yo”.

Los sistemas informáticos en red, independientemente si son redes sociales o simplemente páginas que visitamos para obtener información (tales como Wikipedia), guardan información personal para fines normalmente de análisis de público y a veces para mandarnos publicidad “personalizada”. Inclusive esta página donde está Usted leyendo esto recopila alguna de esa información. Por ley en México debe existir una política de privacidad disponible al público donde se explique qué tipo de información se recolecta y para qué se usa. Por cierto, puede revisar la política de privacidad de esta página aquí. Tipos de información de su sistema que es generalmente recolectada por las redes sociales  incluye:

  • Dirección IP (la dirección que identifica a una computadora entre millones de equipos);
  • Páginas frecuentadas (disponibles en su historial del navegador que use)
  • Contactos (sobre todo recopilada dentro de cuentas donde uno se identifica con una contraseña)
  • Lugares que frecuentamos (a través de la información geográfica guardada en las fotos, sobre todo si estas se comparten)

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Redes sociales: Extra seguridad contra hacks

Los hackers, que operan generalmente fuera de la ley, tienen a su disposición métodos y herramientas profesionales. Para esta gente sus actividades, aunque ilegales, constituyen un campo de conocimiento real y altamente lucrativo en el cual se invierte en educación y tecnología como cualquier otro campo del conocimiento. Una de estas herramientas es la “ingeniería social”. Según Wikipedia la ingeniería social “es la práctica de obtener información confidencial a través de la manipulación de usuarios legítimos“. En el libro de Kevin Mitnick “The Art of Deception” Mitnick describe, con excelentes ejemplos, cómo gente capaz se aprovecha de la ingenuidad humana para obtener desde viajes gratis en redes de transporte público hasta secretos industriales de empresas transnacionales. Dentro del campo de la ingeniería social y las redes sociales, existe un fenómeno denominado “virus gallego” el cual logra su objetivo a pesar de no existir código ejecutable: consiste en advertir acerca de una potencial amenaza en equipos de cómputo personal diciendo que ciertos archivos con iconos o nombres raros dañarán el sistema a menos de que sean borrados a mano. Sólo que al borrar estos archivos se da uno cuenta que son parte del sistema ya que al reiniciar el equipo éste no prendía o lo hacía con errores dejando al usuario mismo causar el propio daño.

Otro “ataque” que no lo aparente y hacia el cual hay que tener mucho cuidado en las redes sociales es el de las cadenas. Es común ver este método disfrazado de “cadenas de buena voluntad” pero las cadenas son nocivísimas. Las cadenas apelan a nuestros sentimientos (más que a nuestro sentido) y peticionan el compartir el mismo mensaje con un determinado número de contactos. El problema con las cadenas es la cantidad de datos que consumen al grado que se puede usar como ataques dirigidos a saturar las redes sociales de algún grupo específico. Generan grandes cantidades de información en tiempos muy cortos: una cadena que se manda a 10 personas por cada una de las personas que les llega, si lo mandan cada 10 minutos genera una cantidad impresionante de 10,000,000 en la primera hora. Ese número es exponencial. Es por eso que depende de cada uno de nosotros no mandar cadenas pues los efectos negativos los sentimos tod@s.

Aparte del uso de buenas contraseñas, se debe un@ de proteger de ataques siendo prudente y nunca dando una contraseña a un tercero; saber que generalmente ninguna empresa pide datos como nombres o contraseñas por mails o por Internet y a veces ni por teléfono. No se deben poner contraseñas en equipos que no conozcamos como ciber-cafés o inclusive las casas de conocidos a menos de que sea de plena confianza el equipo… aún así me la pensaría mucho. Es de ser prevenid@s, aunque suene excesivo,  no conectarse a redes completamente abiertas como las que existen en algunos establecimientos pues no sabemos quien controla esa red. Es importante saber que todo lo que hacemos pasa por ese Internet y no sabemos quién está en-medio viendo la información que se recibe/envía a un equipo. Tampoco es prudente prestar nuestros equipos de cómputo, sean éstos computadoras o móviles, para que alguien más revise sus cuentas personales. No estoy diciendo, sin embargo, que no se puede usar un equipo entre varias personas. Casi todos los sistemas operativos de escritorio cuentan con cuentas personales  y, a veces, hasta cuentas de invitado que suelen ser muy confiables.

Generalmente las redes sociales son abiertas pero sí cuentan con las herramientas para estar uno más seguro y cada vez las amplían más. Es nuestra responsabilidad cuidarnos y entrar a configurar la privacidad de nuestras cuentas unas tres o cuatro veces al año ya que generalmente los nuevos ajustes los activan con seguridad baja. Al entrar a verificar nuestros ajustes de privacidad con frecuencia nos estamos asegurando de vivir una vida tranquila con una preocupación menos y dejar que las redes sociales funcionen a nuestro favor.


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